El terror en el aire

La verdad es que no es de mi interés desprestigiar a ninguna empresa ni espantar a nadie pero el martes pasado tuve una de las experiencias más horribles en el aire mientras transportaba mi pequeño trasero a la gloriosa ciudad de Monterrey, Nuevo León.

La verdad es que en esta ocasión se me olvidaron completamente mis técnicas y consejos para no ponerse nervioso al viajar en avión.

Los aviones viejos de Aeroméxico

A pesar de las múltiples quejas de Aeroméxico por parte de muchos usuarios, la verdad es que a mi me gusta la compañía y el servicio que ofrecen, además eso de acumular juntos premier para cambiarlos por vuelos es algo que me gusta… a pesar de que nunca me alcanza ni para un vuelo a Chapultepec.

Ejem…

Nunca había tenido quejas ni nada al respecto, hasta el miércoles pasado cuando tomaba mi vuelo de regreso de Monterrey a la CDMX, nos subieron a una de esas avionetas pedorras de Aeroméxico Connect que según yo creo que son los viejos aviones brasileños de Embraer de hace 10 millones de años y me acuerdo porque cuando estaba chamaco nos subían a esos aviones y eran los supuestos “aviones de lujo”.

Desconozco si estas avionetas son viejas pero por apariencia y por mis recuerdos todo parece apuntar que son los mismos diseños de aviones de hace 15 años, lo que si es claro es que son aviones de menor calidad y más básicos.

Nada como los Airbus, repito, nada; me parecen los mejores aviones en el mundo sin embargo no todas las compañías los tienen, Aeroméxico normalmente tiene Embraer y Boeing.

Boeing no es malo, todo lo contrario, pero como preferencia personal, me gusta más Airbus.

En esos aviones no se siente nada, son muy cómodos, aún la sensación de las turbulencias son mínimas en mi experiencia.

En fin.

La verdad es que no toda la culpa fue de Aeroméxico sino también de las condiciones meteorológicas en ese momento… lluvia y mucho viento, te cuento.

La empresa me compró el boleto de regreso más económico posible con Aeroméxico, eso solo significa que no podía escoger el asiento.

Si pagaba $150 dólares más podía escoger el asiento, cosa que me parece absurda y razón por la cuál no me puse a discutir con mi jefe por darme un vuelo “barato”, barato entre comillas porque Aeromexico siempre ha sido caro.

Realmente no soy exigente en ese sentido y además estaba viajando solo… cuando realmente me pongo como bestia es cuando me mandan por aerolineas baratas para ahorrarse unos pesos, como si no le generara suficientes ingresos a la empresa con mi labor ¬¬

No me gustan las aerolineas baratas debido a que los aviones están muy descuidados, sucios y el servicio es de lo peor… sí, estoy hablando de ti Viva Aerobus.

En fin, ¿qué hacer?

Regresando al tema del vuelo, me tocó el asiento hasta dónde están los testículos del perro, o sea, hasta el fondo.

Cuando el avión comenzó a moverse, la parte trasera del fuselaje o bien la cola, se movía en demasía, iba literalmente rebotando de arriba hacia abajo y aunque sé de antemano que en avionetas eso es algo normal, se siente horrible.

Nos iban agitando como si fuéramos en un juego de feria.

Desde el momento en que comenzamos a movernos se me revolvió todo el estómago.

Debido a las condiciones meteorológicas, todo el vuelo estuvo lleno de turbulencias, horribles y desesperantes turbulencias.

Hubo una ocasión en que el avión dió un coletazo bastante fuerte debido a una corriente de aire sacándome los pedos del culo sin ningún esfuerzo… cuando por fin pude volver a colocarme el corazón en su lugar, el avión volvió a entrar en turbulencias .